¿No os habéis despertado alguna vez con el sonido de una canción que os ha traído a la memoria buenos recuerdos? A mi me pasa constantemente. Me voy a dormir y a la mañana siguiente Bam! ahí está esa canción una y otra vez. Es un no parar. La repites día y noche, a todas horas, en todos los lugares que te encuentras hasta poder escucharla otra vez. Y te sientes liberado.
Esta sensación creo que suele pasar con las canciones pegadizas, aquellos éxitos que duran solo en verano. O con canciones que luego se convierten en clásicos.O con aquellas que te recuerdan momentos o personas importantes. O simplemente no puedes dejar de cantarlas.
Esta semana me ha pasado exactamente eso con una canción de Arctic Monkeys. Muchos de vosotros los conoceréis. Y para los que no os adelanto que es un grupo de Rock Indie del Reino Unido. Podréis ver más información en google Arctic Monkeys y ver si os gusta. Os dejo un vídeo de esa canción que me ha estado persiguiendo toda la semana.
Y aquí os dejo el directo. Que, a mi parecer, es lo mejor de estos grupos.



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