Hace una semana, me disponía a grabar como todos los fines de semana una "cover" de algún tema que fuera más o menos conocido, o algún tema que por distintas razones me gustara y caí en la cuenta de lo importante que es tener a gente que te quiere al lado pero que no te regala los oídos. Y sobre todo la importancia de cantar lo que tú sientas, lo que más te llene.
Miradas que dicen todo sin decir nada...
En efecto, prefiero una crítica constructiva a creer que estoy haciendo las cosas bien cuando la realidad es completamente distinta. Fue en el momento en el que dije eso cuando recordé algunas de mis primeras canciones, aquellas de las letras fáciles y con sentimiento acompañadas de acordes simples y sin mucha complejidad. Han pasado algo más de tres años de una canción que le compuse a mi mejor amiga por su cumpleaños y recuerdo nítidamente su mirada de aprobación, y aquella sonrisa de complicidad porque sólo ella y yo sabíamos por dónde iban los tiros en esa canción. Tal vez no será la más bonita, ni la más trabajada pero está en mi top 5 de canciones que no pretenden otra cosa más que poner un toque de alegría a una vida que estamos viviendo en blanco y negro.
Es así que esta semana no colgué una "cover", sino una canción completamente mía que titule "Simplemente Tú" y que dice a las claras: "Gracias por estar siempre ahí cuando te necesito".
No hay comentarios:
Publicar un comentario